¿Quién espera algo, siquiera mediocre, de parte de la pomposa y mal llamada “Unión Nacional de Padres de Familia”? Ciertamente yo no. El tema no es lo retorcido que este conjunto de primates tenga el concepto de lo que deba ser la familia, la tolerancia, la democracia y todos los valores que conforman a esta nación, sino que a estos idiotas, imbéciles, retrógrados, estúpidos, cerrados, y todos los calificativos execrables que se me ocurran, se les ocurrió cuestionar la campaña de la Secretaría de Salud para promover la tolerancia a los homosexuales. El asunto se configura como algo súmamente interesante ya que recientemente se ha puesto sobre la mesa el tema de la tolerancia y la ilegalidad de esta en distintos ámbitos.
Libertad
¿Quién elije al congreso? El pueblo conoce (o se convence a si mismo de conocer) a los aspirantes al poder ejecutivo (nacional, estatal y municipal), pero poco sabe de sus representantes en los distintos poderes legislativos del país. Por lo general, es el poder ejecutivo el que es directamente elegido, mediante sufragio universal, por el pueblo. El poder legislativo no es, salvo en muy pocos casos, consecuencia directa de una elección conciente por parte del electorado, es más bien una cuestión secundaria derivada del gran evento que significa elegir al ejecutivo, el que aparece en los medios masivos, el que propone, el que debate, el que obtiene el share of mind, mientras que los diputados y senadores, en el mejor de los casos, pintan su nombre en largas bardas y cuelgan la cabeza de muchos postes por toda la nación.
El clamor del pueblo se eleva a alturas inusitadas, amplificado por los medios de comunicación masiva: ¡Sangre! ¡Sangre! ¡Queremos ver sangre! ¿te fijaste? Gabriel Regino, subsecretario de seguridad pública en el D.F. dijo “A ver, a ver, espérate, no todo se resuelve así…” a la petición de un oficial que proponía resolver el asunto “limpiamente y a chingadazos” usando claves como “ver si es posible equipo negro para abrirlos y llevarlos al MP”.
El cardenal Juan Sandoval Iñiguez, obispo de Guadalajara, fué entrevistado por Carlos Loret de Mola en su espacio Primero Noticias quien sabe con que fin, pero lo que dijo sospechoseando es lo imporante: piensa que Enrique Salinas de Gortari no fué asesinado y que, según el, lo desaparecieron pa’ que fuera “testigo protegido”. Según sus propias palabras: “A lo mejor no murió, por qué tan rápido “quesque” lo cremaron, no enseñaron su cadáver ni nada, quién sabe”.
Han llegado los tiempos navideños, y con ellos las tradicioncitas: que si al arbolito, que si el nacimientito, que si la comidita, que si las lucesitas, que si los adornitos… y una laaaarga listita. Cada quien con sus preferencias particulares de la época. Pero todos, a cual más de ignorantes. Eso si, muy felices, como siempre. “Si una nación espera ser ignorante y libre, en un estado civilizado, espera lo que nunca fué y lo que nunca será” dijo Thomas Jefferson.
Está todo muy claro, pero siempre habrá quien le busque tres piés al gato. José Luis Figueroa, ahora ex-comisionado de la PFP, se fué por inepto, mientras que Marcelo Ebrard Casaubón, ahora ex-secretario de seguridad del D.F., se fué por peligroso.
No deja de sorprendernos Carlos Gelista, que, aprovechándose del Zugzwang en los medios de comunicación masiva, ahora nos trae un pastelito con todo y velitas de cartoncito: el primero para festejar otro año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y las segundas, dizque “por cada caso notorio de corrupción en el gobierno de AMLO”.
Como ya se sabía, quienes por todas las formas conocidas son los culpables, y escudados en la pésima actitud irresponsable de todos los medios, han dado su veredicto.
¡No llevas pollos, idiota! fué el grito de enojo de una niña de no más de 10 años, cuando se levantó luego de rodar por el suelo a bordo de un camión, ajustándose los lentes y acomodando una enorme mochila sobre su espalda. Gordita y con su uniforme escolar, no estaba bien sujeta a ninguna parte cuando el conductor pisó a fondo el pedal del freno por ir a exceso de velocidad. Pero lo que está aprendiendo esta niñita, es que o llevaba pollos o a algo más, no a gente.
Con todo la cobertura generada a partir de los execrables hechos ocurridos en Tláhuac, lugar de mierda, relucen por su asombrosa ignorancia inconfesa la mayor parte de los comentaristas en los medios masivos.