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Tron, una metáfora de paradigmas

Resulta sorprendente que Disney, una casa de producción que siempre ha abogado por el control de la información, por ser precísamente el epítome de lo que Tron critica, se atreva a realizar una obra que en su momento no resultó siquiera una inversión redituable (lo mismo que Fantasía, para tal caso, u otros “experimentos” como la participación de Dalí en Destino). Disney, al igual que los grandes jugadores corporativos de nuestro tiempo, no es una cabeza hueca, sino todo lo contrario. A veces los negocios se sobreponen a la capacidad de pensar de las personas morales más inteligentes y capaces del planeta, y a veces se nos presentan como seres luminosos.

La primera iteración de Tron, una versión en la que se vislumbraba la importancia de las interfaces de comunicación, estuvo marcada por el paradigma de su tiempo: la guerra fría (ilustrada en colores rojo y azul) y la mística que acompañaba entonces la discución global que significaba la libertad (entonces, libertad de culto, entre programas y usuarios). Una falla en la comprensión del esquema original y la obra se antojaba una simple exploración de la animación por computadora como efecto especial y un divertimento sobre los juegos de video, tan de moda entonces y ahora.

La segunda iteración de Tron sigue en la línea de presentarnos esta metáfora de los paradigmas de su tiempo: el control de la información, la necesidad de la libertad de la información (incluso se habla de gratuidad de la misma) y los alcances de la información libre. Nuevamente, una falla en la comprensión mostraría nuevamente una recapitulación del estado de la animación por computadora y una trama de “ciencia ficción”.

La diferencia de apreciación entre quienes vieron Tron en 1982 y quienes la vieron después con el propósito de ver la nueva película es evidente. Hace 28 años ni siquiera existía la animación por computadora en largometrajes (Tron fué la primera película en incluir animación por computadora). El efecto fué en su momento, impresionante. No sólo por el hecho de que nunca antes se había realizado la integración de secuencias animadas digitales en una película, sino porque la trama en si misma transcurría dentro de una computadora. La sincronización con la música de Wendy Carlos  (quien también innovó al llevar a los primeros lugares de ventas al utilizar sintetizadores para interpretar a Bach y ya antes habíamos oído en A Clockwork Orange y en The Shinning) fué perfecta, tanto como hoy lo es el haber llamado a Daft Punk.

Lo “obvio” está en lo que decíamos al principio: música, animación y estética visual se conjugan para hacer de por si, una obra realmente destacable por si misma. Los críticos “normales” llegarán hasta aquí, pues desconocen lo necesario de ciencia y tecnología para comprender la trama, y quizás muchos de ellos son incapaces de ver el Tron original completo y comprenderlo, aunque hayan pasado 28 años.

Paradigmas nuevos y viejos

Antes, era una broma recurrente decir “nadie compraría un auto con el cofre blindado”. Era una broma, pero hoy es una realidad. Hoy no sólo se adquieren automóviles que debajo del cofre tienen una plancha de acero que cubre casi todo el motor… incluso es ilegal quitar dicha plancha para hacer modificaciones.

En la actualidad, se ha puesto de moda no profundizar sobre ningún tema (política, metafísica, ciencia y tecnología). Quizás antes un poco “buenas maneras” iba muy bien con el no intentar profundizar sobre asuntos sobre los que no se podían decir cosas concretas (pues el camino que condice a la polémica, y no al debate).

Pero nunca como hoy el software se ha vuelto una parte tan importante en la vida del hombre común, y sin embargo, el hombre común rehúye tanto como le es posible del tema.

Hoy, el hombre común ha dejado de adquirir bienes, ahora adquiere una licencia de uso de los bienes de alguien más.

Una falla en la comprensión de los últimos párrafos implica no sólo una falla en la compresión del mensaje de Tron, sino una catastrófica falla en la comprensión de la vida.

Crítica

Por supuesto, Tron Legacy llena las espectativas de un fan.

Sin embargo, y como se ha visto en algunas críticas y referencias está mal llamar “usuarios” a los creadores de los programas (los “usuarios” son aquellos que por lo general no programan, y únicamente usan programas y sistemas). Aclarando a las nuevas generaciones que en los tiempos del primer Tron no había “usuarios” como los conocemos hoy, los “usuarios” eran muy pocos, y usualmente eran los creadores de los programas y de los sistemas.

Los nuevos “usuarios” son el producto de la popularización de la tecnología, y son aquellos que no entienden (ni desean hacerlo) las tenologías que usan:

“People should be ashamed of themselves, using the wonders of science and technology thoughlessly and without understanding it better than a cow understands the botany of the plants it chews happily” –Albert Einstein

La música es simplemente genial. Especialmente para aquellos que ya disfrutábamos de Daft Punk. El álbum es indispensable.

Referencias culturales y a la primera película

Al inicio existe una disonancia muy clara con la parafernalia en la habitación de Sam, ya que podrían entenderse las figuras de acción del Tron original como ideas o maquetas de Kevin Flynn, producto de una obsesión (que tendría cualquiera) luego de su visita al Grid, pero no así el póster original de la primera película. Las primeras líneas de Kevin superpuestas en imágenes de una moderna ciudad con sus calles son una rápida introducción, pero incompleta, para aquellos que no han visto el primer Tron:

“The Grid. A digital frontier. I tried to picture clusters of information as they moved through the computer. What did they look like? Ships? Motorcycles? Were the circuits like freeways? I kept dreaming of a world I thought I’d never see. And then, one day. I got in!”

En varias situaciones, Sam Flynn utiliza un teléfono Nokia. Esta es quizás la única referencia anacrónica y fuera de lugar de la realización, pues existen actualmente 3 plataformas de “punta” en el mercado móvil: Linux/Android de Google, iOS/iPhone de Apple y Blackberry de RIM. Nokia se ha quedado muy atrás.

Durante la junta de accionistas de ENCOM, se hace mención a 2 puntos. Primero, que el sistema que había desarrollado Kevin Flynn se seguía vendiendo prácticamente sin ninguna modificación, incluso mencionándose el que le estaban cambiando únicamente el número de versión a la caja (en directa referencia a Microsoft Windows). Segundo, que la intención original de Flynn era la de que el sistema fuese libre y gratuito (quizás en referencia indirecta a la iniciativa GNU  de Richard Stallman y a Linux de Linus Tordvalds).

Al ingresar a la terminal del sistema donde se desarrollará la trama, se usa claramente UNIX, si bien no se especifica ningún “sabor” de UNIX.

La “guarida” de Kevin Flynn es casi una réplica exacta de la habitación de David Bowman casi al final de 2001 A Space Odyssey.

Las referencias a los libros de Verne son una recursividad: una historia dentro de una historia, que es ciencia ficción pero que no lo es.

La aparición de un tablero de Go es una referencia a la complejidad de patrones que surjen a partir de reglas muy sencillas (véase Conway’s Game of Life para iniciar, llévese toda una vida para entender a Stephen Wolfram y A New Kind of Science). De hecho, la comprensión de esta referencia explicaría a los diletantes el como no sólo es posible que existan mundos como el de Tron, sino el que nuestro propio universo sea una simulación.

La aparición de los “algoritmos isomórficos” es, a la vez, una referencia al “ghost in the machine” de Koestler y un signo del “debate” actual en USA sobre la evolución (y se usa varias veces esta palabra). Dadas las condiciones necesarias, es lógico que aparezcan nuevos elementos, producto de las condiciones y creadores a su vez de nuevas condiciones. Cuando se habla de la solución a problemas de religión, ciencia, etc. por medio de estos seres se habla de tolerancia.

El genocidio de los nuevos seres por CLU, con una necesidad de fondo de “perfección” es una referencia directa a los regímenes totalitarios, a sus métodos y a sus “justificaciones”. En relación con la primera película, es un retorno al “Master Control” original, con un twist de nazismo.

La visita al End of Line Club es prácticamente un retorno al club del Merovingio de la zaga The Matrix. Los personajes y las situaciones son simplemente adaptados a la película.

CLU, en su visita a la “guarida” de Kevin Flynn, toma las manzanas del comedor en referencia directa a lo que el creador pone a disposición del creado pero adivirtiéndole que no debe tomarlas.

Los discursos de CLU frente a su “ejército” son referencias a los desfiles Nazis que hemos visto innumerables veces.

La trama, en si misma, es una repetición con variaciones de la primera versión. Los juegos de las motocicletas de luz, de los discos, los “reconocedores” e incluso el “solar sail” son actualizaciones de cosas que ya habíamos visto. La familiaridad es necesaria por dos motivos: uno, se trata del mismo mundo interior, no de uno diferente, y dos, agregar nuevos elementos es algo sutil y debe hacerse con cuidado. Lo mismo ocurre en la zaga de Star Wars.

UPDATE 201101021910

Más referencias:

Cuando están cenando Kevin, Sam y Quorra, Kevin le preguna a Sam “empleo, novia?” y Sam contesta “perro”, Kevin dice “perro es cool” pero se nota que es una ironía: la generación actual no hace compromisos importantes, adora a las mascotas y a los animalitos.

Me equivoqué: Kevin no dice nada sobre el que los “seres isomórficos” vayan a resolver algo sobre “religión”: únicamente hace referencia a problemas de “ciencia y filosofía” (que son lo mismo, por cierto).

Hay una referencia a War Games cuando Kevin dice “the only winning move is not to play”.

Hacia las últimas secuencias, en la persecución aérea hay dos referencias muy claras: primero el llamado a la “torreta” al estilo del Millenium Falcon de Star Wars y cuando se elevan lo suficiente para que una de las naves falle, de manera análoga a Ironman.

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