Muy temprano por la mañana, me había quedado de ver con unos amigos para ir a la manifestación en el zócalo capitalino. Eran las 6:30am (la concentración estaba citada para las 9:00am) y era jueves. Llegué, como de costumbre, temprano a la cita. Del metro Hidalgo a la entrada del hotel Sheraton Centro Histórico, en la avenida Juárez, solo son unos pasos. Nunca había estado ahí tan temprano, y la vista de una ciudad dormida (pero tan dormida) da paso rápido al trajín de todos los días. Era jueves (día laboral, enmedio de una semana cualquiera), y no se hicieron esperar aquellos que desde muy temprano limpian la calle, venden tamales afuera del metro y preparan la metrópoli para aquellos que más tarde han de usarla. Me senté en una banca justo en la entrada del moderno hotel, y esperé.
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En México los consumidores no están organizados, pero cuentan con la ayuda y protección de la Procuraduría Federal del Consumidor. Hoy que se festeja el día del consumidor, nuestro tema es la falta de organización de los propios consumidores.
Existe un método en la academia para ser considerado “investigador”: si no publicas, no existes, y si no existes, no serás “investigador”. Eso es todo. El método es, en sí, estúpido, pues el aspirante a “investigador”, o el que ya le fué puesto el título y desea conservarlo, debe publicar indiscriminadamente. En la mayoría de los casos, en las llamadas “ciencias exactas”, me he topado con publicaciones que dan lástima. Tal parece que el pobre ejercicio de la tesis de titulación, se conseva a lo largo de la vida académica de muchos. Porquerías y basura se suma todos los días a los atiborrados estantes de las universidades. Mientras que la tesis sea un requisito para titularse, y mientras que para continuar en la academia sea necesario publicar y publicar, el astuto y holgazán llenará esos requisitos solo por cumplir, y no para innovar, descubrir, refutar o concordar. Pero en las mal llamadas “ciencias sociales” no hay para donde hacerse, porque son pocos los que persiguen innovar, descubrir, refutar o concordar. La mayoría sufre solamente de verborrea cerebral crónica, dado que la propia naturaleza de esas ciencias dá para escribir bibliotecas enteras, sin que nadie pueda refutar o concordar, con interminables bibliografías que crecen ad infinitum siendo, a veces, más extensas que las lastimosas publicaciones.
Ah… El Universal… (online), pero no son los únicos, ya que en mi país, los medios se invisten como jueces y les vale ¿como no? Como siempre, juzgan a la menor provocación, y para muestra, la nota hace de botón.
No hay límite para el fracaso, la ineptitud o de plano plena estupidéz del flamante titular de la Procuraduría General de la República, el (voz de militar recitando los nombres de los niños héroes, por favor) General Rafael Marcial Macedo de la Concha (¡lo juro! ¡si se llama Marcial!, al menos eso dice la página de la Presidencia). Falta que a ti (que lees esta página) o a tu mamá (que probablemente no la lee) los quieran meter al bote por cualquier motivo (por tener una página como esta, por estudiar en Filosofía, Economía o a veces hasta Ciencias Políticas en la UNAM, de preferencia, claro), y a este mequetrefe solo le bastaría con tener un supuesto testigo que dijera lo apropiado, y ¡al tanque!
La Constitución de los Estados Unidos Mexicanos está diseñada para que, con respcto al culto religioso, no solo se pueda profesar el que a un ciudadano se le venga en gana, se le ocurra o invente, sino que definiendo un Estado Laico, nunca se oficialice o privilegie creencia alguna, y así se asegure una amplia libertad para que el crédulo ande por la vida pensando en el Hada Madrina, en Juan Pestañas o en quien se ponga enfrente (o atrás).
De todos es conocida la linda y preciosa postura respecto a la tolerancia y a la libertad de expresión del actual presidente de México, Vicente Fox. Pero también es conocida su profunda falta de tolerancia respecto de los enfermos de SIDA en el ejército y el enojo, desprecio y hasta acción en contra de quienes disienten de sus dichos. Hoy seré breve: el haber detenido a cinco perredistas luego de un evento celebrado el día de ayer en San Luis Potosí, territorio panista a cargo del gobernante en turno Marcelo de los Santos Fraga, solo por haber llevado un megáfono y una manta y gritar “Obrador, Obrador, Obrador, no al desafuero!” se llama represión, se llama atropello en contra de la libertad de expresión, se llama contradicción (una más) y a cualquier amenaza al derecho de expresarse, a cualquier Derecho Humano por parte de cualquier persona, solo merece una enérgica acción de parte de los ciudadanos que se dignen de serlo, que no permitan que se les pisoteen sus derechos. Cualquier intento de defensa, por parte de la división de maricones del PAN (no todos son así, pero desgraciadamente son los más gritonsitos y escandalosos) con argumentos del tipo “se atentó contra la seguridad del presidente”, solo denota donde está la seguridad del individuo, en los calzones de su esposa, seguramente, porque en lo que juró defender luego de ser electo, ni madres…
Absolutamente nadie debería estar encarcelado, o sufriendo un proceso penal, debido a una certeza moral. Ningún ciudadano, por más señalado o acusado que sea, debe estar privado de ninguna de sus garantías constitucionales sin haber pruebas en su contra. El caso de Raúl Salinas de Gortari es para Ripley, pues hoy cumple 10 años provado de su libertad, sin ninguna prueba en su contra. Tal y como muchos mexicanos (e incluso extranjeros, algunos vascos, ¿verdad, Vicente?), el caso de Salinas es una prueba más de lo verdaderamente jodido que es nuestro muy odiado, asqueroso, retrasado e imbécil Sistema de Seguridad Pública y Justicia Penal.
Si vives en la Ciudad de México, tienes muchas posibilidades de haber escuchado Formato 21, que forma parte de Grupo Radio Centro, un poderoso conglomerado de estaciones de radio. Pero ¿sabías que tu pagas prácticamente todo su funcionamiento?
Ahora con moñitos blancos… Carlos Gelista ahora propone, en (según el) contra parte a los moños tricolores para expresar el “no al desafuero de AMLO”, moños blancos para repudiar la agresión que sufrió la diputada local Gabriela Cuevas a manos de “simpatizantes del PRD”. Gabriela Cuevas, junto con la fracción del PAN en la Asamblea Legislativa del D.F., es quien, amparo en mano, desea (con todas sus fuerzas) interpelar a AMLO en sus conferencias matutinas, pero que también desea (con todas sus fuerzas) que uno no la interpele en la calle. Por supuesto que estoy en contra de llegar a agredir físicamente a alguien por sus opiniones, pero alguien tiene que decirle a Carlos Gelista, por el bien de su partido, que se deje de moñitos, velitas y declaraciones insulsas… el PAN no es un partido de mariposones, ¿o si?