Uno de mis programas favoritos es Ay Caramba, que se transmite por Azteca 7 todas las tardes, justo a la hora en la que llego a casa del trabajo. El contenido de Ay Caramba son puros bloopers: caídas, golpes, y demás cosas que, captadas en video, sirven para relajarse luego de una jornada de trabajo burlándose de la desgracia ajena.
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Mi opinión personal sobre el posible desafuero de AMLO, es que el tema del desafuero, en si, no importa. El que Andrés Manuel López Obrador sea desaforado y luego procesado carece completamente de cualquier consideración de mi parte. Pero de ahí a que debido a eso (o a sus posibles consecuencias al dictarse una sentencia en contra de AMLO) el señor no pueda competir electoralmente para ocupar la presidencia de la república, eso es otra cosa.
A últimas fechas se ha dado una verdadera oleada de “efervecencia” política, de dimes y diretes, de broncas, gritos y sobrerazos. Lo que me sorprende es que provenga de una manada de representantes no electos, de gente por la que nadie votó, pero que por leyes que en su momento sirvieron para traer pluralidad a un congreso que estaba monopolizado por el PRI, hoy solo sirven para alborotar e intentar llevar agua a su molino.
Nunca falta, a pesar de cualquier campaña o instrucción, alguien cruzando justo por debajo de un puente peatonal. Al mexicanito promedio le encanta ser güebón, y para muestra, solo hace falta pararse junto un puente peatonal a ver cuantos cruzan por arriba y cuantos por abajo.
Muchos dicen que Vicente Fox es un hombre bueno, bien intencionado, buena onda, que lo que le falla es su gabinete, la gente que lo asesora. Lo que es cierto, es que es incongruente, y, por tanto, mentiroso.
Y aquí van de nuevo… al parecer la estrategia del PAN para el 2006 será la del “mosquito molesto” y la provocación, pues en reiteradas veces, si no crean una asociacioncita como “Salvemos Reforma” (¡ay de nosotros! ¡pobrecitos! ¡salvemos Reforma por caridá del señor!) están duro y dale con picotearle la cresta a Andrés Manuel López Obrador con aquello que se antoja como berrinche de chiquillo melindroso: “nos urge entrar a las conferencias matutinas de Andrés Manuel, por asuntos legislativos y de estado, y pondremos a cual más disparatado pretexto con tal de interpelarlo, la neta no nos importa, solo queremos dar coces y trompicones”… los diputadillos locales, más empecinados en su “alto e ilustre afán” de contestarle a Andrés Manuel que en legislar, Gabriela Cuevas y Jorge Lara, llegaron al extremo de solicitar un amparo pa’ tener derecho a meterse a la atiborrada sala de prensa para hacer oír su voz, ya que fracasaron como partido en su intento de tener audiencia cuando comenzaron con sus propias conferencias matutinas… Gaby y George, como Charly Gelista, si no pierden, arrebatan…
¿Quién espera algo, siquiera mediocre, de parte de la pomposa y mal llamada “Unión Nacional de Padres de Familia”? Ciertamente yo no. El tema no es lo retorcido que este conjunto de primates tenga el concepto de lo que deba ser la familia, la tolerancia, la democracia y todos los valores que conforman a esta nación, sino que a estos idiotas, imbéciles, retrógrados, estúpidos, cerrados, y todos los calificativos execrables que se me ocurran, se les ocurrió cuestionar la campaña de la Secretaría de Salud para promover la tolerancia a los homosexuales. El asunto se configura como algo súmamente interesante ya que recientemente se ha puesto sobre la mesa el tema de la tolerancia y la ilegalidad de esta en distintos ámbitos.
¿Quién elije al congreso? El pueblo conoce (o se convence a si mismo de conocer) a los aspirantes al poder ejecutivo (nacional, estatal y municipal), pero poco sabe de sus representantes en los distintos poderes legislativos del país. Por lo general, es el poder ejecutivo el que es directamente elegido, mediante sufragio universal, por el pueblo. El poder legislativo no es, salvo en muy pocos casos, consecuencia directa de una elección conciente por parte del electorado, es más bien una cuestión secundaria derivada del gran evento que significa elegir al ejecutivo, el que aparece en los medios masivos, el que propone, el que debate, el que obtiene el share of mind, mientras que los diputados y senadores, en el mejor de los casos, pintan su nombre en largas bardas y cuelgan la cabeza de muchos postes por toda la nación.
Don Carlos Tornero Díaz, flamante titular del Órgano Legislativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, osea, uno de los hijos de Don Martín Huerta, otro iluminado y flamante funcionario público investido como Secretario de Seguridad Pública, simplemente no deberían salir más de sus humildes casitas de la pura vergüenza, o al menos eso sería lo ideal en un mundo de quienes se hacen responsables de sus actos.