La Batalla Del Tiempo, o De Como Cuando No Está el Sol Las Horas Son Mágicas

SI, decidí declarar la guerra contra el tiempo, en la misma forma que los países bajos lo hicieron con el mar.

El tiempo, cruel dictador sentado en tronos mecánicos, lleva en una mano la batuta con la que se sincronizan sus súbditos, y en la otra, la daga que le nunca le ha pertenecido a la muerte. El tiempo es inmisericorde, infinitamente viejo. Ha existido desde siempre, para siempre, por siempre jamás. La sola conciencia de su presencia nos hace a la vez dichosos de no ser eternos y poder gozar esos pocos instantes que atrapan nuestros serres, y también pende sobre nuestras cabezas como la espada de Damocles, cada vez más cerca (sin que sepamos cuando) de terminar con nuestro paso que llamamos "vida". El tiempo hace muecas, se ríe, se burla de nosotros. El tiempo debe ser el ser más despreciable para si mismo, y su única compañía, ironía atemporal.

¿Porqué, si se une con la astronomía, con la música y tiene hijos tan distintos a el, también aparece justo cuando no queremos que lo haga y destruye los momentos que más queremos y atesoramos?

¿No podríamos llegar a un pacto en el que nos hiciera elásticas sus unidades de medida? ¿Porqué solo tenemos la oportunidad de "volver a vivir" de recuerdos?

¡Oh tiempo maldito! En tu infinito poder no pudiste esconder tu más grande debilidad: LA NOCHE.

En la velocidad con que el sol recorre el cielo de punta a punta, los segundos son siempre los mismos, del mismo tamaño, la misma forma, saben igual, huelen igual y se sienten igual. Pero apenas el sol se comienza a despedir, algo sucede con el grandísimo poder de Cronos, que languidece, flaquea y finalmente desaparece en el momento justo en que dormimos. Cuando dormimos somos todo-poderosos. Vivimos eras, viajamos, hacemos y destruímos. El tiempo no penetra dentro de los sueños.

He encontrado la estrategia de guerra perfecta en contra del tiempo: vivir de sueños.

Tomas uno o varios sueños, los mezclas con aquellos ingredientes que puedes cosechar bajo el sol y que te provocan soñar con ellos, los llevas a la cama y los liberas justo antes de cerrar los ojos. El tiempo no podrá hacerlos cortos, no podrá detenerlos y mucho menos podrá mancharlos con el conjuro de que terminarán, terminarán, terminarán...<!-- D(["mb","

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\nLa receta implica llevar el método hasta las fronteras de la locura,\nahí donde podrían desparramarse cuando el sol está presente y donde no\npodrían ser comprendidos por los-que-están-despiertos, incapaces de\ndiferenciar sueños de realidades. El peligro radica en que no sabríamos\ncuando los sueños aparezcan en realidades.

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\nLa única forma de evitar la posibilidad de terminar entre cuatro\nparedes blancas, atado entre once varas, es encontrar alguien con quien\nse compartan los sueños, alguien tan especial que viva de sueños, los\nmismos sueños, alguien que cuando las sombras se hacen cada vez más\nlargas hasta llenarlo todo, se convierta en faro de luz, guía y\ncómplice de andanzas oníricas, alguien que entienda más de miradas que\nde palabras....

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\nY ahí, en el templo no-metafísico donde se librarán las batallas contra\nel tiempo, enmedio de la noche, como chispas inmateriales irán de uno a\notro cuerpo las imágenes de sueños compartidos, para ser luego\nreconstruídos justo antes de que vuelva a aparecer el sol, de forma\nconjunta, al unísono, ganando palmo a palmo el terreno al tiempo, hasta\nque la muerte los separe... habrá ganado el tiempo.... ¡pero prefiero\nmorir con honor enmedio de la lucha que ser subordinado de los segundos!

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La receta implica llevar el método hasta las fronteras de la locura, ahí donde podrían desparramarse cuando el sol está presente y donde no podrían ser comprendidos por los-que-están-despiertos, incapaces de diferenciar sueños de realidades. El peligro radica en que no sabríamos cuando los sueños aparezcan en realidades.

La única forma de evitar la posibilidad de terminar entre cuatro paredes blancas, atado entre once varas, es encontrar alguien con quien se compartan los sueños, alguien tan especial que viva de sueños, los mismos sueños, alguien que cuando las sombras se hacen cada vez más largas hasta llenarlo todo, se convierta en faro de luz, guía y cómplice de andanzas oníricas, alguien que entienda más de miradas que de palabras....

Y ahí, en el templo no-metafísico donde se librarán las batallas contra el tiempo, enmedio de la noche, como chispas inmateriales irán de uno a otro cuerpo las imágenes de sueños compartidos, para ser luego reconstruídos justo antes de que vuelva a aparecer el sol, de forma conjunta, al unísono, ganando palmo a palmo el terreno al tiempo, hasta que la muerte los separe... habrá ganado el tiempo.... ¡pero prefiero morir con honor enmedio de la lucha que ser subordinado de los segundos!

 

Comentarios formato anterior:

Felicidades!!! por Guillermo Saavedra G. el mi�rcoles 30 de agosto de 2006

Años sin verte y de repente encuentro esta pagina tuya y me entero de Maria Luisa !!! Muchas felicidades y un fuerte abrazo. Escribeme cuando menos para tener tu e-mail actualizado. Saludos. G-SAVE

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