Cientos de días sin ver a mi hija

¿Que pasó?

Viví en el Distrito Federal en unión libre por 5 años con María Luisa Yllana Gil, tuvimos una hija hacia finales del 4o. año. Me gustaría que ella tuviese la custodia (o yo, estoy abierto a cualquier cosa, lo importante es que mi hija tenga lo mejor), pero quiero hacerme responsable de mi hija (como padre: en lo económico y en todo lo que represente mi responsabilidad). Ella la registró por su cuenta como madre soltera al tener 4 meses de nacida. Yo no sabía de este hecho y siempre insistí en registrarla como hija de ambos. Quisiera que mi hija tuviese mi apellido, que tuviesemos la patria potestad compartida y tener el derecho legal a verla (y a que ella me vea).

María Luisa Yllana Gil registró como madre soltera a nuestra hija, a escondidas, el 5 de enero de 2005 (nuestra hija nació el 11 de septiembre de 2004). Le puso exactamente su mismo nombre: María Luisa Yllana Gil.

De hecho, y según las pruebas que he aportado que constan en el expediente del juicio de reconocimiento de paternidad que yo mismo inicié (y que aún no se ha resuelto) me hice cargo de María Luisa Yllana Gil desde un inicio en lo ec0nómico y en su salud, mucho más de nuestra hija (inclusive después del día que se la llevó su madre de la casa seguí depositando en su cuenta).

El hecho de pensar en el "reconocimiento" de la niña de mi parte es un absurdo. No sólo siempre la he reconocido como mi hija, sino que además amaba a su madre, la cuidé y proveí de todo lo necesario (material y no material) desde años antes de siquiera concebir a mi hijita. María Luisa Yllana Gil figuraba como mi cónyuge en mi seguro de gastos médicos mayores, estaba como beneficiaria al 50% en todas mis cuentas bancarias desde que nos fuimos a vivir juntos (y desde que nació mi hija al 33%, la otra beneficiaria siempre ha sido mi madre), y su entonces ginecólogo, el Dr. Héctor Luis Mondragón Alcocer es testigo de los gritos de alegría que di en cuanto dijo que María Luisa estaba embarazada.

María Luisa Yllana Gil, según sus propias palabras ante secretario de juzgado en el juicio que he promovido, nunca ha dicho que la maltraté en ninguna forma o que tuviese razones para haber hecho lo que hizo.

Nunca voy a saber que es lo que puede llevar a alguien a registrar como madre soltera a una niña, viviendo aún con el padre, recibiendo todos los apoyos de todo tipo, con el plan de irse un año después y luego negarse al reconocimiento, al juicio de paternidad y en conjunto a todo lo que signifique que yo sea reconocido como padre y a que mi hija cuente con todos sus derechos intactos, pero creo que esto es más común de lo que parece, de hecho, María Luisa tiene varias amigas que son "madres solteras" por elección, pero ese nunca fué su caso y no es lo que quiero para mi hija.

Los padres somos menospreciados ante la ley, porque hubo muchos que se encargaron de que así fuera (en mis estudios me he dado cuenta de que la mujer tiene varias posiciones de privilegio respecto del hombre, en cuanto a asuntos de familia se refiere), pero nunca me imaginé ser el primero (el primero hombre en México D.F.) que pide sea reconocida su paternidad, habiendo depositado en una cuenta a nombre de la madre siempre más del 30% de mi salario desde que ella se llevó a mi hija (hasta que empezó el juicio, por motivos legales), y velando y cuidando por el bienestar y seguridad no solo de mi hija, sino también de su madre... Agradezco el tiempo que ha llevado leer estas líneas, y de antemano todas las sugerencias, apoyos e ideas que puedan surgir para llevar a buen término este litigio.

Carlos A. Niebla Becerra

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